El Real Madrid Baloncesto superó al París Basketball por 95-90 en un intenso duelo de Euroliga disputado en el Movistar Arena.
El Real Madrid sufrió, peleó y terminó celebrando una trabajada victoria ante el París Basketball por 95-90 en el Movistar Arena, en un duelo de máxima exigencia que se decidió en los últimos minutos. El conjunto blanco sobrevivió al ritmo frenético del equipo francés y encontró en el tramo final la calma necesaria para cerrar un triunfo clave en la Euroliga.
El partido comenzó con un intercambio constante de golpes. París salió sin complejos, jugando a gran velocidad y castigando cada despiste defensivo del Madrid. Sin embargo, los de Sergio Scariolo respondieron con personalidad gracias al control de Campazzo y la presencia dominante de Tavares cerca del aro. El primer cuarto terminó con ligera ventaja madridista, aunque el encuentro ya dejaba claro que sería una batalla ofensiva hasta el final.
En el segundo periodo llegaron los momentos más complicados para el conjunto blanco. El París Basketball encontró acierto desde el perímetro y aceleró todavía más el ritmo del partido. Los franceses llegaron a incomodar seriamente al Madrid con transiciones rápidas y una circulación de balón muy dinámica. Aun así, el equipo blanco evitó el derrumbe gracias a varias acciones individuales y a su capacidad para mantenerse dentro del partido en los momentos de mayor presión.
Tras el descanso, el Real Madrid reaccionó con una versión mucho más intensa en defensa. Garuba aportó energía, Tavares volvió a imponerse en la pintura y el equipo mejoró en el rebote y en las ayudas defensivas. Cada posesión comenzó a jugarse con mayor tensión y el encuentro entró en un intercambio constante de canastas que mantenía en vilo al Movistar Arena.
El último cuarto terminó decidiendo el choque. Cuando París parecía capaz de romper el partido con su ritmo ofensivo, el Madrid respondió con experiencia y carácter. Campazzo manejó los tiempos en los minutos decisivos y los blancos encontraron puntos importantes en situaciones de máxima presión. La defensa madridista también apareció en el momento exacto para frenar los ataques franceses y asegurar una victoria tan sufrida como necesaria.
El 95-90 final dejó una sensación clara en el Movistar Arena: el Real Madrid supo competir cuando más sufría. No fue una noche cómoda ni brillante en defensa, pero sí una demostración de personalidad ante un rival incómodo y atrevido. Los de Scariolo cerraron así su último partido europeo del año en casa con un triunfo importante para seguir creciendo en la Euroliga.